Transcripción del contenido del artículo publicado por El Adelanto del día 23 de enero de 1926
LAS INAUGURACIONES DE AYER EN LA PROVINCIA
Dos centrales telefónicas, un cuartel de la guardia civil, unas escuelas y unas viviendas para maestros.- Carro que vuelca- (DE NUESTRO REDACTOR SEÑOR CABEZAS)
Atentamente invitados por los representantes en esta ciudad de la Compañía Nacional Telefónica, asistimos ayer a la inauguración de las nuevas estaciones telefónicas recientemente instaladas en los pueblos de San Muñoz y Aldehuela de la Bóveda.
Minutos antes de las nueve y media de la mañana salimos de Salamanca. A los treinta y cinco minutos de marcha, y cuando llegábamos al hectómetro segundo del kilómetro 25 de la carretera de Salamanca a Ciudad Rodrigo, observamos que el mulo que arrastraba un carro se espantaba por el efecto que le produjo el ruido de los motores de los tres autos que formaban nuestra caravana.
Al pasar el automóvil que ocupábamos nosotros, el carro en cuestión volcó sobre la cuneta derecha, quedando en aparatosa y alarmante posición.
Rápidamente nos apeamos del vehículo que nos conducía y nos apresuramos a acudir en auxilio de los ocupantes del carro accidentado. Cuando llegamos a él, pudimos observar que el único ocupante del antedicho carro, su propietario Casto García, que se dirigía de Barbadillo a Quejigal con carga de mercancías, salía de él completamente ileso.
Salvo la pérdida de unas aceitunas y una poca de azúcar, no hubo otras pérdidas que reseñar.
Entre todos los viajeros pusimos el carro volcado en su posición normal, continuando nuestra marcha, sin percance alguno, hasta llegar un kilómetro antes de San Muñoz, donde ocho vecinos de este pueblo vestidos con el traje de charro y montando briosos corceles nos aguardaban. Esos jinetes eran: Tomás Hernández, Ernesto González, Emilio Benito, Fausto Arroyo, Antonio Manuel González, Juan Martín, Belisario Sánchez y Tomás Martín.
Nosotros íbamos: en un coche, don Francisco Lozano, director de la compañía de este distrito; don José Medina, secretario de la subdirección general, y el señor Mestres, jefe de construcciones. En otro automóvil iban don Julio Jiménez, jefe de la estación de Salamanca, y los empleados señores don Rafael Vicente, don Vicente Martín y el señor Saavedra.
Como ocupantes del tercer coche figurábamos el jefe de publicidad de la compañía telefónica, don Francisco Hernández Barondo; el fotógrafo don Ángel Juanes (de la casa Ansede y Juanes); el redactor de la Gaceta Regional» don Ángel Moises, y nuestro compañero don Juan Cabezas.
En otro automóvil, que se unió a la comitiva, iban don Fernando Iscar Peyra, don Ándres Sánchez y don Joaquín Secall.
Después de saludar a los que nos esperaban y de dar tiempo al señore Juanes para que «tirara unas placas» proseguimos nuestro viaje hasta el pueblo de San Muñoz.
A la entrada de éste esperaban nuestra llegada las autoridades todas, los niños de las escuelas, dirigidos por sus maestros, y el vecindario en general.
En esta comitiva figuraban, vistiendo el típico traje de charra, las señoritas Manuela Rubio, Agustina Tocino, Ángela Calvo, Emilia Rodríguez, Eufrasia González y Nieves Lorenzo.
Realzaba el cuadro con su presencia la encantadora señorita Josefa Martín Marcos, hija del alcalde de San Muñoz y madrina del acto de la inauguración.
Los niños de las escuelas, bajo la dirección de sus maestros, don Tadeo Martín y doña Elvira Peña, ostentaban dos banderas nacionales. También figuraba en este grupo la bandera de la asociación obrera de Socorros Mutuos.
Entre las representaciones que acudieron a recibirnos, figuraban los señores don Pedro Martín Rubio, alcalde; los concejales don Manuel Sánchez, don Alfonso Morales, don Serapio Marcos, don Rafael Sánchez, don Ricardo Ballestero, don Bruno Benito, don Fausto Montero, don Ignacio Sevillano y don Luciano Orduña; don Emilio García, secretario; don Ulpiano Carpio, alguacil; don Tomás Tocino, juez municipal; don Santiago Hernández, fiscal; don Juan M. Castaño, cabo de somaten, y y 30 somatenistas; don Juan Marcos, presidente de la Junta de Labradores; don Juan García, presidente de la sociedad obrera; don Cipriano Hernández, cura párroco, don Emilio Rodríguez, médico; don Santiago Ramos, farmacéutico; don Tadeo Martín, maestro, y doña Elvira Viñas, maestra.
Nuestra llegada fue acogida por una estruendosa y prolongada ovación.
Seguidamente, tras nuevas fotos del señor Juanes, nos dirigimos a la iglesia parroquial, donde el culto sacerdote don Cipriano Hernández, dijo una misa en acción de gracias.
Desde la iglesia nos trasladamos a la sociedad obrera, donde tuvo lugar una especie de asamblea, en el que tomaron parte don Juan Matías, don Ernesto Castaño, don Francisco Lozano, don Fernando Iscar Peyra, don Pedro Martín y don Celestino Rei Joly, lo que en sus discursos pusieron de manifiesto las mejoras que en la vida económica de aquella localidad introducía la instalación del teléfono.
Acto seguido se sirvió a los invitados un suculento banquete en el local de las escuelas, al final del cual llegaron el señor gobernador civil de la provincia don Luis Díez del Corral, el delegado gubernativo del partido de Salamanca don Daniel Arroyo y el teniente coronel de la Guardia Civil señor Francia y el inspector de primera enseñanza don Andrés García Martín, pronunciando el señor gobernador civil un discurso, por el que fue muy aplaudido.
Después, el señor Castaño nos obsequió en su domicilio con pastas, licores y habanos, que nos sirvió su distinguida hija, la respetable señora doña Adoración Castaño Arévalo, viuda de don Juan Sánchez, juez de instrucción que fue del partido de Fuentesaúco.
La nueva estación telefónica fue bendecida por el párroco de la localidad, procediéndose acto seguido a la transmisión de despachos.
Se ha encargado de esta oficina la señorita Filomena Ramos Jiménez.
Próximamente salimos de San Muñoz, en medio de una cariñosa despedida, con dirección a Aldehuela de la Bóveda, donde asistimos a la inauguración de otra central telefónica, el nuevo cuartel de la Guardia Civil, las nuevas escuelas y los edificios destinados a vivienda para los maestros.
En estos actos pronunciaron elocuentes discursos los señores gobernador civil, jefe del puesto de la guardia Civil, delegado gubernativo señor Rey Joly, Iscar Peyra y García Martín, inspector de primera enseñanza.
A recibirnos salieron en este pueblo, el alcalde, don Mariano Benito; teniente alcalde, don José Arrante; concejales: don Alipio García, don Victoriano González y don Braulio Regalado; médico don José Martín Marcos; párroco, don Melquiades Pérez; vocal de la Junta de primera enseñanza, don Jesús Martín; secretario, don José Martín; profesores de primera enseñanza, don Fabián Martín y doña María Herrera, y los señores don Juan Luis Valle, don Antonio Pedraz, representante de la compañía de seguros «La Adriática» y otros.
En el bello sexo figuraban las señoritas Esperanza Casado, Lorenza Gómez, Iluminada y Ninfa García, María Benito, Mercedes Casado, Juliana Martín, Magdalena Velasco, Socorro González y Cristina Hernández.
En la inauguración de las escuelas leyó con mucha desenvoltura unas cuartillas, la angelical niña Amalia Martín Fernández.
De la estación telefónica ha quedado encargada la encantadora señorita Sebastiana Montero Pérez.
Después de un lunch y un breve baile los chóferes de nuestros automóviles, Francisco Bracamonte, Santiago Giralda y Pedro Tienda, pusieron en marcha los respectivos vehículos que nos trasladarían a Salamanca, donde llegamos a las ocho y cuarto de la noche.










