El teléfono como símbolo de prestigio
Niños en la escuela
Hubo un tiempo en que hacerse una fotografía en la escuela constituía todo un acontecimiento. Durante las décadas de 1960 y 1970, era frecuente que los fotógrafos recorrieran las aulas para dejar constancia, en una imagen cuidadosamente preparada, del paso de los niños y las niñas por la escuela.
El escenario era sencillo, pero estaba pensado para la ocasión. Una lona pintada podía convertir el aula en una biblioteca; un pupitre, colocado ante un mapa político de España, bastaba para conferir a la fotografía una cierta solemnidad. Y, entre aquellos modestos recursos escenográficos, aparecían algunos objetos que hoy adquieren un singular valor evocador.
Uno de ellos era el teléfono de baquelita negro. Sostenido con seriedad por el pequeño protagonista, aquel aparato representaba mucho más que un simple elemento decorativo: evocaba la modernidad, el progreso y una cierta idea de prosperidad. Algo semejante ocurría con los marcos que imitaban la pantalla de un televisor, otro de los grandes símbolos de la transformación de la vida cotidiana en aquellos años.
Contempladas hoy, estas fotografías nos hablan tanto de quienes aparecen en ellas como del mundo que las rodeaba. Los gestos, los pupitres, los mapas y aquellos objetos cuidadosamente escogidos forman parte de una memoria colectiva que, con el paso del tiempo, ha adquirido un nuevo significado.
Esta exposición reúne algunas de aquellas imágenes, recuperadas gracias a la generosidad de las personas que las han conservado y que han querido compartirlas. Son pequeños fragmentos de una época que regresan ahora ante nuestros ojos para recordarnos cómo éramos y cómo imaginábamos el futuro.
Para contemplar las fotografías en mayor tamaño, pulsa sobre cualquiera de ellas.
























