Según el relato del cronista de El Adelanto del 23 de enero de 1926, entre los actos celebrados con motivo de la inauguración de la centralita telefónica tuvo lugar una comida en una de las aulas del grupo escolar. Entre los asistentes se encontraban el alcalde, varios concejales, los maestros y el farmacéutico. También debieron de participar don Fernando Iscar Peyra, don Andrés Sánchez y don Joaquín Secall, quienes se habían incorporado a la comitiva durante la jornada.

Resulta llamativa la escasa presencia femenina que se aprecia en la fotografía: únicamente aparecen tres mujeres, dos de ellas de pie, probablemente encargadas de servir la comida, y otra sentada en el centro de la mesa presidencial, que podría tratarse de la maestra doña Elvira Viñas, aunque esta identificación no ha podido confirmarse.

Entre las personas que hemos logrado identificar se encuentra el farmacéutico don Santiago Ramos Murias, cuya vivienda habría acogido la instalación de la centralita telefónica, y su hijo, don Antonio Ramos Jiménez, que aparece en la imagen jugando con un puro.