La pancarta que da inicio a la exposición reproduce una fotografía tomada en julio de 1984, mes en el que se clausuró definitivamente la antigua centralita de cables. En ella, Ana Mª Ramos atiende la última llamada, correspondiente al número 7, que en aquel momento pertenecía al centro médico. Instantes después, los operarios de Telefónica interrumpirían las comunicaciones desde la centralita, dando paso al nuevo sistema de telefonía automática.

Los últimos años de funcionamiento de la centralita estuvieron marcados por una intensa actividad. Contaba entonces con sesenta abonados y, desde hacía una década, la titular del servicio venía reclamando insistentemente a Telefónica la instalación de una central automática. Por ello, cuando finalmente se produjo el cierre de la centralita, el acontecimiento fue recibido con especial satisfacción por la familia de Ana María Arroyo que había estado al frente de su funcionamiento durante aquellos últimos años.